La brecha entre el origen doctrinal y la praxis actual en Acción Nacional parece haberse vuelto insalvable. Quien fuera su candidato a la gubernatura de San Luis Potosí en 2021, exsenador y exalcalde de la capital, Octavio Pedroza Gaitán, lanzó una severa autocrítica sobre el rumbo del partido. Las palabras no llevan atenuantes: el PAN ha dejado de ser una opción real para el electorado.
La revisión histórica sirve como contrapunto implacable. En 1939, figuras como Manuel Gómez Morin y Efraín González Luna, al lado de un puñado de militantes, fundaron el instituto político bajo la premisa de erigir una “escuela de ciudadanía” e impulsar un modelo distinto de nación. Décadas marcadas por victorias, persecuciones y derrotas construyeron una identidad que hoy, a juicio de Pedroza, se encuentra desdibujada.
El diagnóstico es seco. “Hoy no representamos una esperanza”.
El señalamiento apunta directo a la selección de perfiles y a la pérdida de congruencia. Pedroza cuestiona la postulación de candidaturas alejadas de los principios fundacionales del blanquiazul, orientadas más hacia la satisfacción de apetitos personales, grupales y económicos que a atender las demandas ciudadanas.
La crítica escala en intensidad al describir la dinámica interna de pragmatismo y mercenarismo político:
“¡Encantadores de serpientes! Promotores de beneficios personales. Buscadores de cargos para resolver sus propios problemas económicos. Qué vergüenza”.
La postura evidencia un fenómeno recurrente en la política partidista actual: la adhesión condicionada a los proyectos en función de cuotas de poder, puestos o concesiones. El militante que apoya “para que algo le alcance” o bajo la expectativa de cobrar favores futuros.
Al recurrir a la cita clásica atribuida a Séneca sobre la degradación de un pueblo que abarata sus principios por las sobras del poder, Pedroza remata con un juego de palabras que no deja lugar a dudas: el problema es el trueque de la convicción por «un pedazo de PAN».
El mensaje expone una fractura del relato institucional frente a la militancia de cepa. Plantea una disyuntiva ética dentro del panismo potosino y nacional: la urgencia de asumir las limitaciones operativas de la oposición antes que validar la pérdida de la dignidad política.





