Frente a las críticas y el rezago en el análisis para regular la inteligencia artificial en San Luis Potosí, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona optó por desmarcarse de la operación del Poder Legislativo. Ante medios de comunicación, el mandatario señaló que los foros de consulta organizados por el Congreso local ya van con retraso, tomando distancia de la ruta que siguen los diputados y trasladándoles por completo la responsabilidad de desahogar un debate que nació accidentado.
El mandatario reconoció la pertinencia de las mesas de discusión, pero marcó una clara línea divisoria respecto a sus tiempos, asegurando que el ejercicio debió arrancar desde la semana pasada conforme a lo que se había previsto. Con este deslinde, el Ejecutivo busca esquivar el desgaste político que arrastra el tema desde los intentos iniciales de tipificar conductas digitales en el Código Penal, dejando la carga y el costo público de la convocatoria en la cancha de los legisladores.
Al apartarse de la conducción parlamentaria, Gallardo redirigió su propia agenda tecnológica hacia un terreno más rentable y menos técnico: el control de teléfonos celulares en las aulas de nivel básico. Al anunciar que presentará por su cuenta una iniciativa para regular pantallas en primarias y secundarias, el gobernador esquiva la complejidad técnica y los cuestionamientos sobre libertades que implican las reformas a la inteligencia artificial, delegando ese fardo al Congreso mientras su administración se posiciona en una causa escolar de fácil respaldo popular.
La postura del Ejecutivo anticipó que cualquier inconsistencia, dilación o resultado insatisfactorio en los foros correrá a cuenta exclusiva de la bancada legislativa. Conminando de paso a los medios a cubrir el proceso para no quedar mal parados, Gallardo zanja su participación en el proceso legislativo, observando la discusión a la distancia y lavándose las manos sobre el destino final de la polémica regulación.
Sobre las versiones que circularon en medios, que señalaban que estos foros se comenzaban a realizar a puerta cerrada y sin la participación de todos los sectores de la prensa, el mandatario atinó apresuradamente a decir: «Pues tienen que hacerlo, la verdad que tienen que hacerlo y ojalá que lo hagan, se van a ver mal si no lo hacen».





