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El arte de tocar el lado invisible de las cosas: Pimpolina y la poética del Clown.

Andrea Christiansen presenta «Delirium Pollum» con Pimpolina en el Teatro de la Paz de San Luis Potosí este 1 y 2 de octubre. Conoce los detalles de la obra.

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«El mimo es un poeta del silencio y del movimiento que revela las verdades invisibles del ser humano, transformando el gesto cotidiano en un acto de profunda trascendencia social e imaginación».
— Jacques Lecoq

¿Qué pasaría si nos permitiéramos romper las reglas de lo cotidiano y mirar los objetos de todos los días con la curiosidad de la primera vez? ¿De qué manera la manipulación de utensilios domésticos nos permite abordar la creatividad y el universo interior femenino sin recurrir a la palabra? ¿Puede el silencio en el escenario transmitir una verdad más profunda que la saturación de palabras e imágenes de este siglo XXI?

Una fuerza creadora en el Coloso de Villerías

Platicar con Andrea Christiansen es encontrarse de frente con una mujer de carácter entero, de una fuerza y temple admirables, pero sobre todo con una artista que mantiene intacta una creatividad latente y vibrante. Formada bajo la rigurosa técnica de Jacques Lecoq —referente histórico y pedagógico fundamental del teatro corporal, el gesto y la comedia física en el siglo XX—, Christiansen ha consolidado un lenguaje único donde la comicidad convive con la poesía. En su mirada y en su voz habita una mujer de convicciones claras, consciente del compromiso ético y artístico que implica subirse a las tablas.

Su próxima llegada a San Luis Potosí este 1 y 2 de octubre tiene el sabor de un acontecimiento histórico. Hacía muchísimo tiempo que una mima no pisaba un escenario tan imponente como el del Teatro de la Paz, nuestro queridísimo Coloso de Villerías. Un recinto cuya memoria guarda aún el eco distante de aquellas míticas presentaciones del maestro francés Marcel Marceau a principios de los años noventa. Que esta semana sea Pimpolina quien vuelva a encender esa magia en nuestro máximo recinto no solo honra esa tradición, sino que devuelve la poesía del silencio al público potosino.

La rebelión de la imaginación y el universo femenino

En Delirium Pollum, la premisa parte de un terreno tan absurdo como poético: Pimpolina intenta cocinar un pollo crudo en su cocina y terminar de destapar la tina de su baño. Sin embargo, a través de la manipulación de estos elementos ordinarios, Andrea Christiansen va entretejiendo un universo que subvierte el orden establecido.

— «El clown es un personaje que crea sus propias reglas dentro de su propio universo», nos compartía Andrea. — «En esta búsqueda de lograr la risa, plantea reglas que contradicen totalmente lo establecido. Es un trabajo de rebeldía, de una gran libertad. Se trata de contagiarle al espectador una actitud creativa frente a la realidad, porque nuestra actitud puede transformar nuestro entorno».

Esta propuesta no es fortuita; refleja la maestría de una creadora galardonada con el Premio Nacional de Pantomima en 1997 y el premio a la Mejor Obra Infantil por la Asociación de Críticos y Cronistas Teatrales. Esta dimensión cobra un significado particular al vincularse con el papel de las mujeres en la escena actual: — «En este momento tenemos mayor apertura de acción y posicionamiento en todas las actividades de la sociedad. Es clave que las mujeres aprovechemos esta presencia para mostrar nuestro universo interior, un espacio que durante mucho tiempo estuvo relegado a segundo plano».

La estructura detrás del juego y el triunfo de la fantasía

Lejos de ser una suma de sketches o situaciones aisladas, la obra cuenta con una sólida arquitectura dramática gracias a la dirección del canadiense Gervais Gaudreault y al tejido sonoro en vivo del músico Leonardo Soqui. La música no solo acompaña, sino que completa las acciones de Pimpolina, ayudando a que la audiencia realice asociaciones libres donde las fronteras entre lo real y lo imaginario terminan por disolverse.

En el clímax del montaje, la cotidianidad cede por completo su lugar a la poesía visual. Tras pasar la obra intentando arreglar la tina del baño, una corriente de aire infla la cortina de la regadera como si fuera la vela de una embarcación: — «La tina se empieza a desplazar como si fuera un velero. Ella se va en el barco de su imaginación. Al final, triunfa la imaginación sobre lo real», reflexiona la creadora.

Cuarenta años de verdad escénica y la vivencia del clown

Con más de cuatro décadas de trayectoria deslumbrante —recorriendo escenarios que van desde carpas masivas como la Arena México junto al Circo Atayde Hermanos hasta foros de prestigio en Europa y las Américas—, Christiansen ha integrado la filosofía del payaso en su propia vivencia personal. Para ella, mantener viva la frescura no depende de fórmulas, sino de aplicar la auténtica técnica del clown:

— «Cada vez que presento el espectáculo es como si lo actuara por primera vez en mi vida. Nunca es repetir una función. Aunque hay un diseño escénico, cada día el estado de ánimo y el público son distintos. El personaje se engancha en lo que aparece y saca algo nuevo. El espectáculo no se me gasta; al contrario, sigue creciendo».

Esta aproximación coincide con lo expresado por el maestro y crítico teatral Bruno Bert durante la presentación del libro de Andrea, La poética del payaso. Su universo interior—obra donde condensa su experiencia como fundadora del Festival Internacional de la Risa y docente en el Programa de Artes Circenses del CENART—: la actitud del clown, esa capacidad de renovarse y de habitar el instante sin automatismos, debería ser la búsqueda de todo actor y una postura ante la vida misma.

— «Tocar el lado invisible de las cosas, eso es para mí la poesía. Quienes conviven conmigo a veces dicen que parezco una niña, pero es que vivo desde esa frecuencia. No es que de tal a tal hora me transforme para el espectáculo; yo estoy en esa frecuencia todo el tiempo. Es un estado del alma».

La vigencia del contacto humano en la era digital

Frente al avance de las pantallas, la prisa y la hiperconexión, la pantomima y el teatro corporal se afirman como espacios de resistencia y encuentro humano directo. A pesar de los desafíos del mundo contemporáneo, la respuesta del público en vivo demuestra que las necesidades esenciales del ser humano permanecen intactas:

— «El ser humano sigue siendo el ser humano. En el escenario constato que la gente sigue necesitando las mismas cosas: todos necesitamos amor, nos conmovemos con la ternura, nos reímos con el absurdo y necesitamos la risa como un mecanismo de supervivencia. Por más tecnología que exista, la emoción de ver a alguien de carne y hueso, el contacto de la mirada y el intercambio vivo son irreemplazables. En cada función vamos sembrando pequeños granitos para recordar lo que significa sentirnos vivos».

El silencio como resistencia y revolución

— «Es un género en extinción, es un hecho. Hay muy pocos mimos, no hay mucha difusión del trabajo y no son muchos los lugares donde puedes ir a estudiar», me decía Andrea con una mezcla de realismo y melancolía. Sin embargo, su advertencia no es una resignación, sino un llamado urgente. Regresar a la penumbra de una sala a dejarnos conmover por la poética del gesto no es un acto de nostalgia; es una resistencia colectiva para defender un arte que puede y debe renacer. En una época saturada de ruido visual y estridencia, la pantomima se revela como un oasis indispensable que cobra vida plena únicamente con la complicidad del espectador. Que creadoras como Andrea Christiansen, Pimpolina, sostengan con maestría este territorio, no solo dignifica el oficio, sino que reafirma el posicionamiento de las mujeres como faros de fuerza, invención y revolución estética. Su trabajo demuestra que la fragilidad del gesto es, en realidad, un poderoso motor de cambio en un mundo necesitado, hoy más que nunca, de la verdad luminosa que solo el arte habitado desde el silencio nos puede devolver.

DATOS DE LAS FUNCIONES: Delirium Pollum (Humor sin palabras de Andrea Christiansen, bajo la dirección de Gervais Gaudreault y música en vivo de Leonardo Soqui) se presentará para público general y niños menores de 98 años este jueves 1 y viernes 2 de octubre de 2026 a las 20:00 horas en el Teatro de la Paz (San Luis Potosí, S.L.P.); los boletos tienen un costo de $250.00 M.N. (Entrada General — Luneta) y están disponibles en Superboletos (www.superboletos.com), Innovasport y en taquillas del teatro.

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