El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que obliga a todos los departamentos y agencias del Gobierno Federal a sustituir formalmente la denominación “inteligencia artificial” (IA) por el término “superinteligencia” (SI) en su correspondencia oficial, publicaciones públicas y documentos normativos. La medida instruye además al Consejo de Asesores Presidenciales de Ciencia y Tecnología a establecer una definición técnica estandarizada para este concepto y proponer lineamientos para su implementación en la administración pública.
La decisión gubernamental busca reconfigurar la narrativa pública alrededor de la industria tecnológica en un contexto de creciente debate sobre los riesgos normativos, el impacto energético de los centros de datos y la competencia geopolítica con China. De forma paralela, la Casa Blanca sostuvo una reunión con directivos de firmas clave del sector como Sundar Pichai (Google), Elon Musk (xAI), Dario Amodei (Anthropic), Mark Zuckerberg (Meta) y Jensen Huang (Nvidia), acordando compromisos voluntarios para el monitoreo de capacidades, ciberseguridad y evaluaciones de riesgo externo en el desarrollo de modelos avanzados.
La iniciativa ejecutiva se enmarca en la estrategia del gobierno estadounidense para acelerar la adopción de sistemas informáticos de gran escala en áreas estratégicas como la investigación científica, la medicina y la infraestructura energética. Asimismo, la administración anunció una modernización de los servicios gubernamentales en línea impulsados por esta tecnología para simplificar trámites federales, como la solicitud de pasaportes y la gestión de prestaciones públicas.





