Un niño de cuatro años perdió la vida este lunes por la noche en las instalaciones del Instituto Potosino de la Juventud (INPOJUVE), luego de que la estructura metálica de una portería de fútbol colapsara sobre él y lo impactara directamente en la cabeza. El hecho expone de inmediato el estado operativo y las condiciones de seguridad en las que el Gobierno del Estado mantiene estos espacios públicos destinados a la recreación y el deporte.
El suceso se registró alrededor de las 20:00 horas en el complejo ubicado en la capital potosina. Tras el impacto de la pesada estructura, el menor tuvo que ser llevado de urgencia a una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde el personal médico confirmó su fallecimiento poco después debido a la gravedad de las lesiones.
Más allá de calificarse como un hecho fortuito, el incidente destapa una cadena de fallas y omisiones en los protocolos básicos de protección civil del recinto. Testigos presenciales advirtieron que al momento de la emergencia no existía ninguna ambulancia ni unidad de primeros auxilios disponible dentro de las instalaciones estatales, una carencia que obligó a trasladar al menor por medios particulares y retrasó la intervención médica profesional en minutos que resultaban determinantes.
A la falta de capacidad de respuesta inmediata se suma la incertidumbre sobre la supervisión física del lugar. Hasta ahora, la administración del INPOJUVE no ha aclarado si la portería contaba con el anclaje normativo que exige cualquier espacio deportivo, si existían reportes previos sobre el deterioro de la cancha o qué factores provocaron la caída de la estructura.





