En un claro golpeteo político, el presidente de la Directiva del Congreso del Estado, Luis Fernando Gámez Macías, militante del Partido Verde Ecologista de México, arremetió contra el alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos por haberse destapado rumbo a la gubernatura en su Informe de Gobierno.
Gámez acusó que Galindo abusó de la confianza de la sociedad al autodestaparse en un acto protocolario que nadie le pidió. Sin embargo, omitió que su propia bancada y dirigencia hacen exactamente lo mismo que critica.
Con un discurso moralista, el legislador afín al gallardismo dijo que Galindo está en su derecho de hacer campaña pero que debe pedir licencia. Incluso lo culpó de la inundación del puente de Othón y de carros varados, por haberse ido a una entrevista con Azucena Uresti en la Ciudad de México, pero no mencionó el vehículo que cayó dentro de un canal de aguas residuales en Soledad, abandonado desde hace años, siendo un peligro latente para familias y niños.
Aseguró que lo ético es que se separe del cargo ante la crisis de agua y operatividad, y anunció que por instrucciones del diputado Marco Gama, la Comisión de Vigilancia prepara un exhorto contra Galindo y contra todos los alcaldes con aspiraciones.
Lo que no dijo Gámez es que la senadora del Verde, Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, lleva casi dos años en campaña permanente, recorriendo los 59 municipios del estado con recursos públicos, abandonando su trabajo en el Senado y utilizando incluso planteles educativos como el Cobach y escuelas en La Pila para actos proselitistas, sin que desde el Congreso que él preside se le haya hecho un solo exhorto, una sola crítica o un llamado a cuentas.
El doble rasero del Verde queda evidenciado: exige licencia y sanción para Galindo por un discurso de 30 segundos, pero solapa y encubre la campaña anticipada de su candidata oficial que lleva meses operando con estructura de gobierno.





