La solicitud para destituir al comisionado estatal del Partido del Trabajo (PT), Gerardo Acosta Zavala, fue calificada por el propio líder como un movimiento impulsado por intereses políticos y sin sustento legal interno. El dirigente aclaró que la dirigencia nacional del partido no ha iniciado ningún procedimiento administrativo formal en su contra ni ha emitido notificaciones para removerlo de la dirigencia en la entidad.
Las acusaciones mediáticas —promovidas por un sector de la militancia afín a Guadalupe Vivas y cobijadas por la diputada local Leticia Vázquez Hernández— señalan al comisionado por supuesta violencia política de género, exclusión de las bases y provocar fracturas internas. Ante esto, Acosta Zavala aseveró que los señalamientos carecen de un cauce institucional y se han limitado exclusivamente al debate en los medios de comunicación.
De acuerdo con el diagnóstico del comisionado, los ataques comenzaron a raíz de dos posturas oficiales de la dirigencia estatal: el desconocimiento público de Leticia Vázquez como coordinadora parlamentaria tras atribuirse una representación inexistente, y un pronunciamiento en defensa de la labor periodística. El líder del PT aseguró que, pese a las disputas de estos grupos, la estructura partidista mantiene la calma y avanza con las jornadas de afiliación y organización de comités municipales.
Finalmente, Acosta Zavala defendió la apertura y la libertad de expresión que caracterizan al PT, pero criticó que ciertos perfiles utilicen estas garantías para boicotear el avance de la dirigencia. Reveló además que estas fricciones buscan cerrarle el paso a Gerardo Sánchez Zumaya en los próximos procesos internos del partido.





