El LXXXII Congreso y Campeonato Nacional Charro 2026 comenzó formalmente en San Luis Potosí bajo un entorno marcado por tensiones administrativas y divisiones en el gremio, de acuerdo con el análisis del especialista Ramón González Barbet en su columna Charrería al día, publicada por Milenio. El certamen anual más relevante de la Federación Mexicana de Charrería (FMCH) se desarrolla en la Arena Potosí tras un proceso organizativo que concentró reclamos de asociaciones de la Ciudad de México, el sector femenil y representaciones en Estados Unidos.
El columnista atribuye este descontento a resoluciones unilaterales emitidas por el presidente nacional de la FMCH, Salvador Barajas del Toro, en coordinación con el comisario Jorge Uribe y el Comité de Honor y Justicia. Entre los señalamientos principales destaca la destitución de Lalil Eduardo Dulac Camacho como PUA electo, determinación calificada por el articulista como una vulneración a los principios estatutarios y a la jurisprudencia interna del organismo.
La designación de San Luis Potosí como sede por tercera ocasión en cuatro años (tras las ediciones de 2023 y 2024) generó inconformidad reglamentaria. González Barbet advierte una subordinación de la dirigencia federativa frente al gobierno estatal encabezado por Ricardo Gallardo, señalando la intromisión de elementos de corte partidista en un ámbito que estatutariamente debe mantenerse al margen de afinidades políticas. Pese a estas discrepancias institucionales, el homenaje deportivo otorgado a Nito Aceves se mantiene como una distinción con respaldo unánime por su trayectoria en los lienzos.
En el aspecto de infraestructura y logística, la recién inaugurada Arena Potosí cuenta con capacidad para más de 7 mil asistentes y equipamiento técnico moderno. No obstante, el evento presenta medidas restrictivas de acceso que limitan el ingreso de artículos personales de uso cotidiano, tales como bolígrafos y cosméticos. A esto se suman tarifas elevadas en la renta de locales comerciales y restricciones para el traslado de alimentos y bebidas hacia las gradas, situación que afecta tanto a los comerciantes externos como a la economía de las familias asistentes.
En contraste, el balance deportivo y de competencia registró la reactivación de incentivos materiales de mayor escala. Tras un lustro de reconocimientos de carácter principalmente simbólico, la edición 2026 incorporó cuatro camionetas para premiar a las distintas categorías y modalidades, ajuste considerado oportuno para retribuir la inversión y el esfuerzo de los equipos participantes en el certamen nacional.





