Trabajadores sindicalizados del Instituto Mexicano del Seguro Social en San Luis Potosí, integrados en el movimiento disidente 37 más uno, manifestaron su rechazo a las 12 acciones planteadas por el director general del organismo, Zoé Robledo. Los empleados aseguraron que las medidas institucionales no resuelven las carencias operativas ni atienden el fondo de sus demandas laborales.
Aunque la propuesta oficial contempla un incremento salarial del 8 por ciento, el personal operativo mantiene la exigencia de un aumento del 10 por ciento. Asimismo, denunciaron que el retiro de su plantón sindical ocurrió sin establecer mesas de diálogo directas y alertaron sobre posibles represalias laborales, por lo que continuarán trabajando bajo protesta en las unidades médicas.
El personal en salud expuso que diariamente enfrenta serias deficiencias, entre ellas la escasez de medicamentos, la falta de citas con especialistas e insumos médicos básicos. Aseveraron que en múltiples ocasiones deben adquirir materiales con sus propios recursos para brindar atención, situación que desata la molestia de los derechohabientes del IMSS y expone al personal a agresiones.
A las demandas de regulación salarial y abasto médico se añaden peticiones para realizar una auditoría a la dirigencia del sindicato nacional y la convocatoria a un Congreso Extraordinario. La representación disidente enfatizó la urgencia de eliminar las restricciones a la libre expresión y exigir un trato digno laboral por parte de las autoridades institucionales.
Ante la falta de acuerdos, el gremio convocó a marchas y movilizaciones para este 30 de octubre y el próximo 15 de noviembre, fecha en que concluyen las negociaciones formales. Advirtieron que mantendrán la lucha de manera firme, recordando que fueron ellos quienes sostuvieron la atención durante la pandemia y exigen ser escuchados antes de cerrar el ciclo de negociación.





