El papa León XIV arribó a Uruguay para dar inicio a su gira pastoral y de Estado por Sudamérica, siendo recibido en el aeropuerto por el presidente Yamandú Orsi. La visita del pontífice al país más secularizado de la región —donde solo uno de cada diez católicos se declara practicante— generó un notable interés en la clase política y los expresidentes, frente a una respuesta ciudadana más distante y moderada.
Durante la recepción oficial en la Plaza Independencia de Montevideo, el Santo Padre pronunció un discurso en el que abordó temas sensibles para la sociedad uruguaya, destacando la defensa irrestricta de la vida desde la concepción y rechazando de forma directa el aborto legal y la eutanasia recientemente aprobada en la legislación nacional. Asimismo, el pontífice expresó su preocupación por la alta tasa de suicidios y llamó a fortalecer los cuidados paliativos hasta el final natural de la existencia.
En el ámbito geopolítico y de integración regional, León XIV ponderó el papel del Mercosur como herramienta para la paz y el diálogo institucional, valorando la tradición democrática y de convivencia pacífica del país. Pese a reconocer la laicidad del Estado uruguayo, promovida desde las reformas históricas del batllismo a inicios del siglo XX, el Papa subrayó que las convicciones religiosas no deben quedar relegadas exclusivamente al ámbito privado.
Dirigentes políticos e investigadores destacaron que, al margen de los diferendos en la agenda moral y bioética, existen coincidencias entre el humanismo vaticano y la cultura uruguaya en materia de justicia social, protección a migrantes y regulación de la inteligencia artificial. Tras culminar sus actividades en Montevideo, el pontífice continuará su itinerario apostólico por otros destinos del cono sur.





