La empresa de robótica Figure retiró varios de sus humanoides F.02 y decidió destruirlos de una manera poco convencional: los robots ingresaron de forma autónoma a un horno eléctrico de 75 toneladas utilizado para fundir acero.
La compañía optó por fundir los robots en lugar de desmontarlos debido a que sus componentes internos incluyen actuadores y hardware propietario. Con este procedimiento, Figure buscó evitar que terceros pudieran analizar o copiar la tecnología utilizada en los humanoides.
El proceso tuvo un elemento adicional de inspiración cinematográfica. Según la empresa, Arnold Schwarzenegger sugirió la idea después de conocer el proyecto, una referencia directa a la franquicia Terminator, en la que el actor interpretó al famoso androide T-800.
Para preparar a los robots, los ingenieros de Figure entrenaron sus movimientos con técnicas utilizadas por especialistas y dobles de riesgo. Primero realizaron prácticas de salto sobre colchones de gran tamaño en California antes de trasladar los humanoides a una fundición ubicada en Imatra, Finlandia.
Una vez en las instalaciones finlandesas, los F.02 realizaron de manera autónoma el salto hacia el horno con acero fundido, completando así el proceso de retiro de esta generación de robots.
La compañía ya trabaja con una nueva generación de humanoides, los F.03, por lo que la destrucción de los F.02 también representa el cierre de una etapa en el desarrollo de sus robots.
El caso muestra una práctica poco habitual en la industria de la robótica humanoide, donde las empresas buscan proteger componentes y sistemas propietarios mientras aceleran el desarrollo de nuevas generaciones de máquinas.




