Durante la celebración de las Vísperas con la comunidad eclesial de Francia en la catedral de Notre-Dame, el Papa León XIV destacó la reconstrucción del templo parisino —devastado por un incendio en 2019— como un símbolo de renacimiento y una oportunidad de encuentro que trasciende las fronteras de la fe. El Pontífice exhortó a obispos, sacerdotes, consagrados y seminaristas a dejarse inspirar por la restauración coral de la catedral para consolidar una Iglesia viva, multiforme y cercana, capaz de salir hacia las periferias y responder a los desafíos sociales contemporáneos.
A su llegada al recinto gótico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el Santo Padre veneró la Santa Corona de espinas y se reunió con miles de fieles en el atrio antes de presidir la liturgia. En su homilía, el Obispo de Roma enfatizó que la colaboración entre instituciones públicas, privadas y eclesiales para devolver el esplendor a Notre-Dame debe replicarse en la labor pastoral, promoviendo espacios donde la oración y la nobleza litúrgica sirvan como refugio frente al ruido social, al tiempo que impulsan la defensa de la justicia, la paz y la solidaridad humana.
Por su parte, el arzobispo metropolitano de París, monseñor Laurent Ulrich, agradeció la visita apostólica y reafirmó el compromiso de las cerca de 45 mil personas consagradas y sacerdotes en Francia dedicados al anuncio del Evangelio. La histórica catedral, reabierta formalmente al culto en diciembre de 2024, sirvió como escenario para que la sede papal instara a la comunidad católica a mantener una actitud de hospitalidad permanente y apertura hacia la sociedad en constante cambio.





