En una rápida operación de rescate humanitario, una aeronave C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana aterrizó en la Base Aérea Militar de Santa Lucía transportando a 36 mexicanos en Colombia que se encontraban en situación de vulnerabilidad. El contingente retornó a suelo patrio a primeras horas del miércoles tras haber quedado expuesto a las severas secuelas provocadas por el potente movimiento telúrico que sacudió el occidente del país sudamericano.
El despliegue logístico fue ordenado directamente por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y ejecutado en un esfuerzo coordinado entre la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de la Defensa Nacional. La misión combinó dos objetivos prioritarios en un solo trayecto, pues el mismo avión militar trasladó toneladas de insumos de asistencia humanitaria hacia territorio colombiano antes de evacuar al grupo de ciudadanos desde el Aeropuerto Internacional Matecaña, en Pereira.
La emergencia internacional que motivó el operativo ocurrió el pasado 10 de agosto cuando un sismo en Colombia de magnitud 7.4 impactó con fuerza la zona del Pacífico. Con un epicentro localizado cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, el fenómeno provocó un sacudimiento violento que afectó las infraestructuras de varias localidades populosas y desató el estado de alarma nacional.
Las afectaciones urbanas más graves se concentraron en ciudades como Pereira, Cali, Manizales y Quibdó, donde el colapso de edificios e inmuebles de mampostería dejó atrapadas a decenas de personas. Frente a la magnitud del desastre, el mandatario colombiano Abelardo de la Espriella asumió el mando directo de los equipos de rescate mientras los balances oficiales confirmaban más de un centenar de fallecidos e intensas labores de búsqueda nocturna entre los escombros.
Especialistas en geofísica explicaron que este evento destructivo responde a la constante acumulación de tensión tectónica producida por la subducción de la placa de Nazca debajo del bloque continental sudamericano. Por su elevada intensidad, el sismo figura entre los eventos telúricos más severos registrados en esa demarcación geográfica durante los últimos cincuenta años, generando además réplicas constantes que mantuvieron en vilo a la población.
El grupo de 36 connacionales repatriados viajó asistido en todo momento por personal diplomático e ingenieros militares, garantizando que llegaran al Estado de México en óptimo estado de salud y sin complicaciones médicas. Tras completar las revisiones de rutina en la base aérea, las autoridades federales auxiliaron a los recién llegados para facilitar el reencuentro inmediato con sus respectivas familias.
El canciller Roberto Velasco expresó su agradecimiento formal a los mandos diplomáticos colombianos por las facilidades operativas brindadas en las pistas de aterrizaje para concretar el despegue sin contratiempos. El funcionario enfatizó que la diplomacia mexicana reaccionó con la máxima celeridad posible para salvaguardar la integridad de la comunidad nacional atrapada en el área de desastre.
Por su parte, la Embajada de México mantiene activos los protocolos de protección y las líneas de asistencia para atender a los ciudadanos que decidieron permanecer en el país andino. Entre los apoyos vigentes destacan la reubicación en espacios seguros para quienes sufrieron daños en sus alojamientos y las gestiones directas con aerolíneas comerciales para agilizar los vuelos de regreso de forma paulatina.





