Las repercusiones administrativas tras la conclusión del torneo internacional volvieron a colocar a la cúpula del fútbol en el centro del debate. Diversas ciudades estadounidenses que funcionaron como sedes durante la Copa del Mundo de 2026 exigen a la FIFA el cumplimiento de compromisos financieros por varios millones de dólares. Según reveló un reporte del portal deportivo The Athletic, los comités locales reclaman recursos destinados originalmente a la construcción de infraestructura deportiva y desarrollo social.
Ejecutivos de cuatro sedes organizadoras señalaron, en calidad de anonimato, que integrantes de la alta dirección del organismo rector prometieron verbalmente una asignación de un millón de dólares para cada ciudad en concepto de fondos de legado. La inconformidad se intensificó luego de que la entidad realizara un anuncio similar para las plazas del Mundial de Clubes de 2025, mientras que los recursos comprometidos para las sedes del torneo de selecciones continúan retenidos.
Entre los puntos de mayor tensión para los comités locales figura el contraste entre la falta de liquidez entregada y las ganancias globales del evento. La ampliación del formato a 48 selecciones permitió que la institución alcanzara ingresos récord de 15 mil millones de dólares al cierre del ciclo financiero 2023-2026. Pese a las solicitudes formales presentadas por ciudades como Los Ángeles, Nueva York/Nueva Jersey, Miami o Seattle, la dirigencia encabezada por Gianni Infantino ha evitado fijar una postura pública al respecto.
El reclamo de las sedes norteamericanas suma un nuevo capítulo de presión política contra la actual gestión de la FIFA. Las demandas de las ciudades anfitrionas coinciden con cuestionamientos previos de la UEFA y otras confederaciones hacia la administración central, desgastando la relación institucional con las autoridades locales encargadas del montaje operativo del certamen.





