El organismo electoral local enfrenta complejidades técnicas para proceder legalmente ante posibles infracciones sin el apoyo de la ciudadanía. Juan Manuel Ramírez, consejero del Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (Ceepac), explicó que la falta de quejas formales frena las investigaciones, ya que las herramientas de oficio resultan insuficientes para sostener un caso jurídico sólido.
El reto principal para el órgano electoral radica en la obtención de evidencias específicas sobre las movilizaciones políticas. De acuerdo con el funcionario, las denuncias ciudadanas resultan vitales porque aportan circunstancias claras de modo, tiempo y lugar, evitando que la institución dependa únicamente de reportes periodísticos o menciones informales en medios de comunicación.
La regulación actual también impone limitantes estrictas debido a los criterios fijados por el Tribunal Electoral federal. En concordancia con pronunciamientos del INE, el consejero potosino subrayó que es indispensable acreditar un llamado explícito al voto para que una conducta pueda catalogarse y castigarse legalmente como un acto anticipado.
Además de las campañas adelantadas, el arbitraje electoral proyecta vigilar estrechamente el origen de los recursos económicos que financian las actividades de los diversos actores políticos. Este control financiero forma parte de una agenda preventiva más amplia orientada al próximo proceso electoral en la entidad.
Finalmente, la planeación institucional del Ceepac contempla blindar el proceso contra trampas recurrentes en el registro de candidaturas. El organismo priorizará candados para impedir la usurpación de espacios asignados a la inclusión social y de género, sumando a sus tareas la correcta implementación del voto para personas en prisión preventiva.





