En un hecho que vulnera los fines estrictamente académicos de la educación pública, el Gobierno del Estado de San Luis Potosí, encabezado por el Lic. Ricardo Gallardo Cardona, ha comenzado a desplegar la estructura del Sistema Educativo Estatal Regular (SEER) para garantizar el «acarreo» masivo de estudiantes de nivel básico a un evento masivo de carácter recreativo.
Un aviso oficial emitido por la Dirección de la Escuela Secundaria Oficial Matutino «Solidaridad» (Clave: 24EES0006T), fechado el 10 de junio de 2026, confirma que las autoridades escolares están notificando de manera urgente a los padres de familia para que autoricen la asistencia de sus hijos a la inauguración del Mundial 2026, evento que consistirá en la transmisión del partido debut de la Selección Mexicana en el Estadio Libertad Financiera.
El documento señala explícitamente que la orden proviene directamente de una «atenta invitación por parte del Ciudadano Gobernador» en coordinación con las altas autoridades educativas. Lo que formalmente se presenta como una invitación, en la práctica opera como una movilización inducida desde el aparato estatal hacia los planteles escolares.
Resulta alarmante que, en un día plenamente hábil, se determine suspender o distorsionar la jornada escolar para trasladar a menores de edad a un recinto deportivo con fines de asistencia masiva. Para cumplir con la cuota de asistentes, el propio gobierno estatal dispondrá de transporte que recogerá a los alumnos a las 10:30 horas, con un horario de retorno previsto hasta las 16:00 horas.
A pesar de que la iniciativa y la logística de traslado son operadas por el Estado, las autoridades han optado por trasladar el riesgo y los costos a las familias. En el aviso se condiciona la asistencia a que los padres entreguen una responsiva firmada, además de exigirles que provean por su cuenta la alimentación, bebida y «vestimenta precautoria» para los estudiantes.
Con esta medida, la administración estatal no solo interrumpe los calendarios de aprendizaje bajo el pretexto de la fiebre mundialista, sino que instrumentaliza a la comunidad estudiantil como una masa de maniobra para asegurar el control de asistencia en el recién renombrado Estadio Libertad Financiera, desatendiendo las prioridades de un sistema educativo que enfrenta retos estructurales mucho más urgentes que el entretenimiento deportivo.





