La celebración por el triunfo de la Selección Mexicana en el arranque de la Copa Mundial de Futbol FIFA 2026 derivó en violencia en el Ángel de la Independencia. Un grupo de aficionados utilizó lonas con rostros de personas desaparecidas para protegerse de la lluvia. Cuando integrantes de colectivos civiles intentaron recuperar el material, aficionados en aparente estado de ebriedad agredieron verbalmente a una madre buscadora y golpearon a un periodista que intervino para defenderla, destruyendo además sus herramientas de trabajo. Las manifestantes se habían congregado en el monumento desde temprano para visibilizar la crisis humanitaria que atraviesa el país.
La movilización de las buscadoras comenzó desde la mañana del 11 de junio, con el objetivo de exhibir la ausencia de más de 133 mil personas no localizadas en México y seis mil 81 casos específicos en la capital. Aunque la tormenta ahuyentó temporalmente a la multitud, varios hinchas regresaron y tomaron tres de las mantas de protesta para continuar los festejos bajo el agua.Cuando los colectivos y la prensa increparon a los asistentes, algunos devolvieron las pancartas de forma pacífica, pero otros reaccionaron con insultos y agresiones físicas hacia la activista Erika, integrante de la agrupación Una Luz en el Camino.
El ataque escaló cuando un reportero de la cadena Telemundo intentó alejar a los agresores de la mujer. En ese momento, tres sujetos lo rodearon, lo derribaron al suelo y lo golpearon directamente, provocando la pérdida total de su equipo fotográfico y de grabación, según denunció Jaqueline Palmeros, líder del colectivo. Los involucrados justificaron sus actos alegando falsamente que las propias familias les habían facilitado el material impermeable, versión que los colectivos desmintieron de inmediato al señalar que las lonas plasmaban fotos de víctimas del Ajusco y de madres que fallecieron sin encontrar a sus hijos.
A pesar de que elementos de la policía capitalina rodearon a uno de los atacantes, las fuerzas de seguridad lo dejaron marchar sin efectuar ninguna detención, de acuerdo con el testimonio de la víctima. Ante la inacción de las autoridades presentes y debido a que nadie ha identificado aún a los responsables, la organización Una Luz en el Camino interpuso una queja formal ante la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México para exigir justicia por los agravios que los agresores cometieron contra la activista y el comunicador.





