A días del 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la administración del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, puso a disposición pública más de 170 mil páginas de documentos municipales relacionados con la calidad del aire, los riesgos para la salud y la respuesta de la ciudad después de los ataques contra el World Trade Center.
Los documentos forman parte de un archivo que la ciudad comenzó a publicar mediante un portal público de registros sobre el 11S. La primera entrega incluye materiales sobre la contaminación en Lower Manhattan, comunicaciones entre funcionarios, evaluaciones de riesgos y el llamado “Harding Memo”, además de registros relacionados con el edificio 7 del World Trade Center.
La divulgación surgió a partir de un acuerdo entre la ciudad y 9/11 Health Watch, organización que durante años exigió acceso a documentos mediante solicitudes de información y acciones legales. El acuerdo puso fin a dos litigios relacionados con registros sobre la calidad del aire y los riesgos para la salud posteriores a los atentados.
Mamdani afirmó que los archivos permiten conocer qué sabían las autoridades sobre los contaminantes presentes en la zona cero y cuándo recibieron esa información. El alcalde también cuestionó las declaraciones oficiales de los primeros meses posteriores a los ataques que presentaban el aire de Lower Manhattan como seguro.
Entre los documentos destaca el Harding Memo, que, según 9/11 Health Watch, muestra que el Departamento Jurídico de la ciudad analizaba posibles responsabilidades legales relacionadas con la contaminación mientras las autoridades mantenían públicamente mensajes que calificaban la calidad del aire como segura o aceptable. La organización obtuvo previamente una copia del documento y lo incorporó a sus acciones para exigir la apertura de los archivos.
La administración de Mamdani también anunció una inversión de más de 34 millones de dólares para crear y mantener el portal público que concentrará los registros municipales relacionados con el 11S. La ciudad prevé incorporar más documentos durante los próximos meses.
La apertura del archivo no significa que todos los documentos estén disponibles de inmediato. La ciudad indicó que continuará publicando materiales de manera gradual y que únicamente mantendrá reservados datos personales y determinada información de seguridad cuya difusión podría representar un riesgo actual.
La discusión sobre las consecuencias sanitarias del 11S se mantiene vigente 25 años después de los atentados. Miles de personas que participaron en las labores de rescate y limpieza, trabajaron o permanecieron en Lower Manhattan desarrollaron enfermedades asociadas con la exposición a contaminantes.
El propio gobierno municipal ha reconocido que las enfermedades relacionadas con el 11S continúan provocando muertes entre sobrevivientes y primeros respondedores. Mamdani sostuvo que el número de personas que han fallecido por padecimientos vinculados con los atentados ya supera las muertes ocurridas directamente el 11 de septiembre, una afirmación consistente con el seguimiento de los programas de salud creados para atender a las personas expuestas.
La revelación también coincide con una investigación independiente ordenada por el Concejo Municipal de Nueva York para determinar qué conocían las administraciones de la ciudad sobre los contaminantes producidos por los ataques y cuándo tuvieron conocimiento de esos riesgos. El Departamento de Investigación de la ciudad todavía trabaja en ese expediente y prevé presentar un informe público al concluir las indagatorias.
La publicación de estos documentos ofrece nuevos elementos para revisar la actuación de las autoridades durante las semanas y meses posteriores a los atentados, especialmente en relación con la calidad del aire, la comunicación de riesgos y la protección de las personas expuestas.
A 25 años del 11S, Nueva York mantiene abierta la discusión sobre las consecuencias de largo plazo de la tragedia y sobre la responsabilidad institucional frente a quienes desarrollaron enfermedades después de trabajar, vivir o estudiar cerca de la zona cero.





