El acceso a los servicios públicos de salud ha dejado de ser una garantía para el sector burocrático, debido a las severas deficiencias que atraviesa el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado. Al igual que en otras instituciones del sistema de salud pública, los derechohabientes se enfrentan a un constante desabasto de fármacos esenciales que afecta el seguimiento de padecimientos de diversa gravedad.
La escasez impacta principalmente el suministro de tratamientos para enfermedades crónico-degenerativas, así como insumos básicos para el control del dolor y la prevención de infecciones en las unidades médicas. La situación resulta más crítica para las personas en tratamiento de quimioterapia, cuyos medicamentos de alto costo no son suministrados de forma oportuna, obligando a los familiares a costear las recetas en el sector privado para evitar un deterioro acelerado en su salud.
Frente a las fallas administrativas derivadas de los recortes en la inversión presupuestal, los pacientes señalan que el personal médico y de enfermería se encuentra desarmado para responder a las exigencias operativas diarias. Aunque los organismos de seguridad social reciben recursos continuos por parte de los derechohabientes, la falta de gestión en las compras de insumos médicos mantiene en vulnerabilidad a miles de trabajadores estatales que requieren atención urgente.





