Una explosión registrada en las inmediaciones de la base de la Guardia Civil Estatal en el municipio de Zaragoza genera alarma entre la población y moviliza a los cuerpos de seguridad, en medio de versiones contradictorias sobre el origen y la naturaleza del siniestro.
Durante los primeros momentos posteriores al estallido, reportes preliminares y versiones extraoficiales apuntan a que una unidad oficial presuntamente sirve como un vehículo con artefactos explosivos para atentar contra las instalaciones de la corporación estatal.
No obstante, la autoridad competente descarta de forma preliminar dicha línea y atribuye el incidente a un accidente interno. De acuerdo con el reporte oficial, la detonación ocurre en el automóvil particular de un elemento operativo, derivado del manejo inadecuado y almacenamiento de pirotecnia en la unidad.
Hasta el momento, las autoridades mantienen acordonada la zona para permitir las diligencias periciales correspondientes, determinar con precisión el tipo de material que provoca la explosión y deslindar las responsabilidades legales o administrativas del agente involucrado.





