A casi cuatro meses de sufrir un ataque armado en la colonia Satélite, la familia de Zahid, un menor de 12 años que sobrevivió a la agresión pero quedó con secuelas irreversibles, rompió el silencio para exigir justicia. A pesar de contar con nombres, ubicaciones y pruebas sobre los agresores, la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí no ha realizado ninguna detención.
Los hechos ocurrieron el pasado 29 de abril en un taller mecánico familiar con más de 25 años de antigüedad. De acuerdo con el testimonio de Alfredo Lemus, tío del menor, el ataque no estuvo vinculado a drogas o reajustes de cuentas, sino a una represalia de un cliente de 19 años, quien, tras desacuerdos por la reparación de un vehículo, mandó amenazar y posteriormente atacar el establecimiento.
“El niño iba llegando con su abuela al taller cuando dos sujetos en motocicleta comenzaron a dispararles directamente, sin darles tiempo de bajarse del vehículo”, relató el familiar.
El principal sospechoso e intelectual del hecho actualmente enfrenta su proceso en libertad debido a que promovió un amparo, recurso que, según la familia, la Fiscalía permitió al no girar las órdenes de aprehensión a tiempo ni integrar debidamente la carpeta de investigación.
Como consecuencia de los disparos, Zahid sufrió una sección medular completa, lo que le provocó la pérdida total de la movilidad y sensibilidad del cuello hacia abajo, además de perder el habla y depender de una traqueostomía y sonda para alimentarse. Tras estar más de dos meses internado, con 17 días en cuidados intensivos, el menor reingresó al hospital por complicaciones derivadas de infecciones recurrentes.
Su madre, Verónica Lemus, explicó que rompió el silencio debido a la falta de avances y a la presión que ejercieron inicialmente las autoridades para evitar manifestaciones mediáticas.
«Sobrevivir no significa que mi hijo esté bien. Es un duelo diario y un nudo en la garganta todos los días», expresó.
Para brindarle una mejor calidad de vida, la familia busca costear un tratamiento de terapia regenerativa con células madre y estimulación epidural en la clínica Verita Neuro en Guadalajara. El procedimiento consta de varias fases, con un costo aproximado de 470 mil a 510 mil pesos por sesión, por lo que organizan rifas y kermeses para recaudar fondos.
La familia denunció además el cierre injustificado de sus cuentas de redes sociales con más de 13 años de antigüedad, las cuales utilizaban para solicitar apoyo médico y donativos de medicamentos, situación que atribuyen a los intentos por silenciar la difusión del caso.
A pesar del panorama, Verónica Lemus hizo un llamado a la sociedad potosina a actuar con responsabilidad social y sumarse a la causa mediante oraciones, donativos o compartiendo la información.
«Zahid ya no tiene voz para hablar, pero aquí está la mía. No nos van a silenciar», concluyó.






