La promesa de una evaluación seria, académica y con rigor científico sobre el desempeño del INTERAPAS y otros operadores del país quedó reducida a una simulación burda. Lo que el diputado del Partido Verde, Fernando Gámez Macías, presentó con bombo y platillo como un instrumento técnico resultó ser una trampa que evidencia su urgencia por politizar la crisis hídrica, utilizándola como la única plataforma capaz de salvarlo de la intrascendencia legislativa.
Al rascar la superficie de la supuesta metodología y el respaldo profesional que presumía el legislador, la realidad salta a la vista: no existe tal centro de investigación. Toda la estructura del mentado observatorio se remite a una modesta página de Facebook creada apenas el pasado 20 de mayo, cuyos contenidos carecen de cualquier sustento técnico o metodológico.

Lejos de albergar estudios con aval académico, el espacio digital funciona como un mero agregador de notas de medios locales sobre desabasto, reportes de colapsos y convocatorias a manifestaciones en contra del organismo de agua y del Gobierno Municipal de la capital.
El sesgo político se desborda en los detalles operativos de la plataforma. La misma página de Facebook remite a un sitio web que lleva el nombre propio del diputado y que está diseñado por completo con la identidad visual de su partido. En este portal se limitan a publicar supuestos horarios de abastecimiento exclusivos para el municipio de Soledad de Graciano Sánchez, omitiendo cualquier dato comparativo nacional, criterios de evaluación institucional o los nombres de los especialistas que presuntamente validaban el proyecto.
En la descripción original de su red social, el propio proyecto se contradice al invitar a los usuarios a enviar reportes por mensaje privado para gestionarlos ante la autoridad competente.

De esta manera, el pomposo aparato de análisis científico se desmorona para revelar lo que verdaderamente es: una oficina de quejas digital pintada de verde, diseñada exclusivamente para el golpeteo mediático y el posicionamiento personal de un actor político que carece de agenda propia.





