La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos publicó un informe en el que concluye que la violencia sexual ha sido empleada de forma sistemática contra civiles y prisioneros de guerra en Ucrania, formando parte de un patrón de tortura, intimidación y coacción. La investigación, fundamentada en entrevistas confidenciales, registros judiciales y documentos oficiales, contabilizó 1,004 casos documentados entre el 24 de febrero de 2022 y finales de julio de 2026, cifra que según la jefa de la Misión de Observación de los Derechos Humanos de la ONU en Ucrania, Danielle Bell, representa únicamente una fracción de la totalidad de los actos cometidos.
El informe oficial atribuye el 89 por ciento de los casos registrados a las fuerzas rusas, incluyendo a miembros de sus fuerzas armadas, la administración penitenciaria y los servicios de seguridad nacional. Por su parte, el 11 por ciento restante fue atribuido a las autoridades ucranianas, puntualizándose que cerca de la mitad de estos últimos consistieron en amenazas verbales de violencia sexual. Las agredidas y agredidos abarcan un rango de edad entre los 4 y los 82 años, reportándose tratos crueles en centros de detención como descargas eléctricas en genitales, violaciones individuales y tumultuarias, y tortura física con objetos en prisiones o viviendas ocupadas.
La mayoría de las víctimas documentadas en establecimientos de detención corresponden a hombres, mientras que en las zonas bajo ocupación militar rusa las agresiones afectaron de forma preponderante a mujeres y menores. Ante el volumen de los hallazgos, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, instó a la Federación Rusa y al gobierno de Ucrania a implementar investigaciones exhaustivas e imparciales para sancionar a los responsables de estos crímenes de guerra y violaciones graves al derecho internacional.





