La preparación de la selección de Inglaterra para su enfrentamiento de octavos de final contra México en el Estadio Azteca ha reavivado el debate sobre el uso de métodos médicos alternativos para combatir los efectos de la altitud.
Tras avanzar con dificultades frente a la República Democrática del Congo, el equipo dirigido por Thomas Tuchel se enfrenta al reto de competir a más de 2,200 metros sobre el nivel del mar, una condición geográfica que el estratega alemán calificó como una desventaja crítica debido a la falta de tiempo para la aclimatación de sus jugadores.
Ante este panorama, especialistas deportivos han considerado la viabilidad de recurrir al sildenafil, fármaco comercializado comúnmente como viagra. Aunque este medicamento es conocido popularmente para tratar la disfunción eréctil, su diseño original fue concebido para reducir la presión arterial mediante la vasodilatación.
En el ámbito del deporte de alta competencia, esta propiedad permite dilatar los vasos sanguíneos de los pulmones, lo que optimiza la oxigenación y ayuda a mitigar la fatiga prematura, el mareo y la disminución del rendimiento físico provocados por la escasez de oxígeno en las alturas.
El uso de esta sustancia no se encuentra restringido por las normativas internacionales de la Agencia Mundial Antidopaje, por lo que representa una opción legal para los atletas que buscan competir en ciudades con altitudes elevadas. Diversos equipos y deportistas de distintas disciplinas han evaluado o implementado esta estrategia en Sudamérica y México para contrarrestar las ventajas competitivas de las escuadras locales, que ya se encuentran totalmente adaptadas al entorno.
A pesar de los beneficios teóricos que ofrece la sustancia en la oxigenación pulmonar, la Asociación de Fútbol de Inglaterra (FA) ha mantenido una postura reservada en el pasado. Durante la planeación para la Copa del Mundo de Sudáfrica en 2010, el cuerpo médico de la federación descartó de manera oficial la inclusión de este fármaco en el régimen de los seleccionados, argumentando que se priorizaban otras líneas de investigación científica. Sin embargo, ante la exigencia de la fase de eliminación directa en el Estadio Azteca, la mitigación del impacto de la altitud permanece como una prioridad logística y médica para el cuerpo técnico británico.





