La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó nuevamente el nepotismo electoral y aseguró que heredar cargos públicos a familiares va en contra de la democracia, incluso cuando la ciudadanía elige a los candidatos mediante el voto.
Sheinbaum fijó su postura durante la conferencia matutina de este martes, mientras Morena, el PVEM y el PT desarrollan el proceso interno para registrar a quienes buscarán las Coordinaciones Estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía. Una reportera le preguntó sobre los posibles casos de sucesión familiar en San Luis Potosí y en algunas alcaldías de la Ciudad de México de cara a las elecciones de 2027.
La mandataria respondió que no respalda que un servidor público impulse a un familiar para sucederlo en el cargo, sin importar que la decisión final corresponda al electorado. Reiteró que esta práctica contradice los principios democráticos que ha defendido desde el inicio de su administración.
Sheinbaum recordó que propuso reformar la Constitución para impedir que un familiar directo ocupe el mismo cargo en la elección inmediata siguiente. Explicó que la iniciativa contempla restricciones para familiares hasta el cuarto grado de parentesco, con el propósito de evitar que el poder permanezca dentro de un mismo círculo familiar.
La presidenta explicó que la legislación vigente ya aplica ese criterio en el Gobierno Federal y en la mayoría de las administraciones estatales, aunque mantiene una excepción para las personas que ya laboraban en el servicio público antes de la entrada en vigor de la norma.
También señaló que planteó extender esa prohibición a los cargos de elección popular, de modo que ningún funcionario pueda ser sustituido por un familiar hasta el cuarto grado en el siguiente proceso electoral.
Aunque el Congreso estableció que la reforma constitucional entrará en vigor hasta las elecciones de 2030, Sheinbaum destacó que Morena decidió aplicar ese criterio desde el proceso electoral de 2027 para definir sus candidaturas.
Al concluir, la presidenta reiteró que no apoyará postulaciones que busquen convertir los cargos públicos en una herencia familiar, porque considera que esa práctica debilita la democracia y limita la competencia política.





