Resulta irónico el uso continuo de la frase "sin límites", cuando lo único que ha demostrado no tener límites es el descuido y el abandono de la cultura en este sexenio de la "gallardía".
Como en el teatro épico de Bertolt Brecht, la tarea del público no es acomodarse en la butaca a contemplar la ilusión, sino romper la cuarta pared, analizar el artificio y transformar la realidad afuera del foro.
Resulta irónico el uso continuo de la frase "sin límites", cuando lo único que ha demostrado no tener límites es el descuido y el abandono de la cultura en este sexenio de la "gallardía".
Resulta irónico el uso continuo de la frase "sin límites", cuando lo único que ha demostrado no tener límites es el descuido y el abandono de la cultura en este sexenio de la "gallardía".
Como en el teatro épico de Bertolt Brecht, la tarea del público no es acomodarse en la butaca a contemplar la ilusión, sino romper la cuarta pared, analizar el artificio y transformar la realidad afuera del foro.