En el marco de la campaña de difusión por su quinto informe de actividades, la administración que encabeza Ricardo Gallardo Cardona recurrió a una tergiversación explícita de hechos para alimentar su narrativa de confrontación política. Bajo el recurrente lema de la «herencia maldita», el aparato de comunicación estatal lanzó un spot institucional centrado en las becas alimentarias donde asegura textualmente que administraciones anteriores entregaban «una caja de cartón vacía» a la población, exhibiendo imágenes de archivo en blanco y negro como supuesta prueba de aquel agravio.
El material visual utilizado, sin embargo, nada tiene que ver con programas de abasto ni con la entrega de despensas. Las cajas exhibidas en el promocional corresponden en realidad a los paquetes de maternidad del programa «Construye Futuro Abrazando Corazones», implementado durante el sexenio pasado por el DIF Estatal bajo la gestión de Lorena Valle Rodríguez.

Dicho esquema, inspirado en modelos internacionales de salud pública, estaba diseñado específicamente para proveer cunas térmicas de cartón a mujeres embarazadas y madres en situación de vulnerabilidad, con el propósito de prevenir la muerte de cuna, evitar riesgos por asfixia en camas compartidas y garantizar un espacio seguro a los recién nacidos durante sus primeros meses de vida.
La manipulación del video oficial no se limita a descontextualizar el objetivo del programa, sino que falsea por completo su naturaleza y contenido. Lejos de ser contenedores vacíos repartidos a modo de burla, los paquetes incluían colchones antirreflujo, cobijas, insumos para el cuidado del lactante y material pedagógico avalado por el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) para la crianza temprana. A ello se suma un dato deliberadamente omitido en la narrativa gubernamental: el proyecto operaba mediante donaciones de empresas socialmente responsables y voluntariado ciudadano, sin erogación de recursos públicos directos del erario estatal.
Al emparejar de manera dolosa una estrategia de supervivencia neonatal financiada por la sociedad civil con las actuales cajas de abasto de la Sedesore, la propaganda oficial cruza la línea del contraste político para instalar una falsedad premeditada. El montaje exhibe cómo el aparato de comunicación gubernamental no duda en tergiversar registros hemerográficos y engañar abiertamente a la ciudadanía con tal de fabricar un agravio del pasado que justifique y resalte el reparto clientelar del presente.





