Para la mayoría oficialista en el Congreso de San Luis Potosí, la discusión sobre el impacto tecnológico y la regulación de la inteligencia artificial no pasa por criterios técnicos ni por el interés público: se mide con el termómetro de la paranoia electoral.
En un pronunciamiento emitido por el propio Congreso del Estado a través de sus canales oficiales, las bancadas del Partido Verde Ecologista de México, el Partido del Trabajo y Nueva Alianza desacreditaron públicamente el ciclo de conferencias convocado por un colectivo de periodistas, reduciendo un encuentro de análisis contemporáneo a una supuesta trinchera de confrontación partidista.
El reclamo de los legisladores apuntó directamente contra la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) por abrir sus puertas a la discusión ciudadana. Bajo el argumento de que el foro servirá como plataforma de ataque orquestada por perfiles afines al presidente municipal capitalino, Enrique Galindo, el bloque oficialista calificó la iniciativa de «grotesco evento» y desestimó de antemano el valor académico o social de las reflexiones previstas sobre el uso de la IA.
Lejos de construir una agenda legislativa seria frente a los retos éticos y normativos de la tecnología, los diputados optaron por levantar un cerco preventivo. En lugar de sumarse al intercambio o contrastar posturas, la bancada mayoritaria prefirió victimizarse y asumir que cualquier deliberación que escape a su control no es más que una celada del adversario.
Así, entre acusaciones de engaño a organizaciones civiles y señalamientos de rencillas locales, el Congreso potosino demuestra una vez más que las prioridades del futuro inmediato quedan subordinadas al pleito territorial de siempre.





