Un presunto error humano en el respaldo de archivos digitalizados provocó la caída total de la base de datos del Registro Civil y dejó fuera de servicio los cajeros automáticos expendedores de actas, situación que colapsó el sistema y afectó a cientos de usuarios en la capital potosina.
La crisis operativa coincide con un vacío de poder institucional, ya que la dependencia estatal se encuentra actualmente acéfala tras la salida de su anterior titular, Deysi López Sierra, quien dejó el cargo para incorporarse a la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado.
El fallo tecnológico apagó por completo los módulos electrónicos de Bolívar, el Mercado Camilo Arriaga, Plaza Sendero y El Paseo, mientras que la máquina de Plaza Tangamanga emitió documentos desactualizados o reportó actas inexistentes debido a la falta de sincronización con el servidor central.
Fuentes internas de la institución revelaron que los cajeros automáticos carecen de mantenimiento adecuado, a pesar de que la administración estatal pasada destinó recursos federales específicos para la modernización, ampliación de cobertura y captura de datos de esta infraestructura.
Ante el apagón digital de las terminales de autoservicio, las oficialías físicas resolvieron los trámites de forma manual, convirtiéndose en la única alternativa para los ciudadanos que requerían actas certificadas con enmiendas y correcciones actualizadas.





