Las fuerzas de seguridad en Francia arrestaron a más de dos mil personas tras una jornada de protestas sociales que derivó en enfrentamientos violentos y saquéos. De acuerdo con el ministro del Interior, Laurent Núñez, los actos vandálicos fueron ejecutados por grupos de ultraizquierda y delincuentes que atacaron edificios públicos y comercios.
El saldo provisional contabiliza más de 600 agentes heridos entre policías, gendarmes y bomberos, además de cuantiosas pérdidas materiales. La Federación del Comercio y de la Distribución estimó que cerca de 1,500 establecimientos sufrieron destrozos, calculando los daños financieros en cientos de millones de euros.
Ante la magnitud de la crisis, el primer ministro Sébastien Lecornu encabezará una célula de crisis interministerial para exigir prisión preventiva contra los detenidos, mientras que el presidente Emmanuel Macron ofrecerá un mensaje a la nación. Por su parte, el mandatario estadounidense Donald Trump reaccionó en sus redes sociales vinculando los hechos con las políticas migratorias del país europeo.





