El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que instruye al Departamento del Interior evaluar la remoción de las protecciones federales que amparan al lobo gris y al lobo mexicano (Canis lupus baileyi) bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA). La disposición oficial establece un plazo de 90 días para que el secretario Doug Burgum determine si ambas subespecies han alcanzado los parámetros de recuperación biológica necesarios para justificar su desclasificación y autorizar esquemas de eliminación letal en atención a las demandas del sector ganadero estadounidense.
De concretarse la determinación gubernamental, la administración federal promoverá que los gobiernos estatales retiren a los cánidos silvestres de sus catálogos locales de especies protegidas y flexibilicen las normativas para permitir la captura o abatimiento de ejemplares en situaciones de amenaza a rebaños. La medida busca atender las pérdidas reportadas por productores pecuarios ante eventos de depredación, abriendo la vía para que las autoridades estatales adopten mecanismos directos de control poblacional.
La iniciativa generó un rechazo inmediato por parte de organizaciones dedicadas a la conservación ambiental, las cuales advirtieron que la población de lobo mexicano apenas supera los 300 ejemplares en libertad entre el suroeste de Estados Unidos y las sierras de México, manteniendo una alta vulnerabilidad por estrés genético. Asimismo, defensores de la fauna silvestre recordaron que un intento similar impulsado durante el primer mandato de Donald Trump fue anulado por tribunales federales, por lo que anticiparon nuevos recursos legales para frenar la pérdida de protección federal de la especie.
La resolución final dependerá del dictamen técnico que emita el Servicio de Pesca y Vida Silvestre tras concluir la revisión de 90 días fijada por el Ejecutivo. La decisión sentará un precedente para los programas binacionales de reintroducción de la biodiversidad en Norteamérica.





