El acelerado desarrollo de la inteligencia artificial y las herramientas digitales representa uno de los desafíos más complejos para la democracia en México, debido a que la legislación actual opera bajo un modelo analógico que no corresponde al entorno tecnológico contemporáneo, advirtió el especialista Marco Iván Vargas.
La manipulación de contenidos mediante inteligencia artificial generativa permite la difusión exprés de noticias falsas durante los procesos electorales, un fenómeno que supera la velocidad de respuesta de las instituciones, ya que el daño a la percepción pública se consuma antes de que las autoridades logren retirar el material.
El rastreo de estas campañas de desinformación se complica por el uso de cuentas anónimas y redes automatizadas, lo que obstaculiza la identificación de los autores intelectuales y satura los canales de cooperación entre el Instituto Nacional Electoral (INE) y las plataformas sociodigitales debido a la lentitud en los reportes.
Ante el desfase normativo, el experto señaló que frenar la manipulación no depende únicamente de la fiscalización de bots, sino de fortalecer el criterio ciudadano para consumir contenidos, convirtiendo la alfabetización digital y la exigencia del público en la defensa principal contra las narrativas falsas.





