La descomposición interna y la falta de control sobre los elementos de seguridad en San Luis Potosí volvieron a exhibirse tras un homicidio protagonizado por integrantes en activo de la Guardia Civil Estatal. En el ejido Las Armas, municipio de Tancanhuitz, una disputa familiar terminó en tragedia cuando un agente de la corporación presuntamente abrió fuego y asesinó a su propio hermano, quien también formaba parte de las fuerzas estatales.
La víctima fue identificada como Raymundo “N”, de 46 años, asignado a la base operativa del municipio de Ébano. Su presunto agresor es su hermano, Elizalde “N”, oficial adscrito a la capital potosina. Ambos se encontraban francos cuando la ingesta de alcohol y el acceso a armamento derivaron en un crimen que pone bajo la lupa los filtros de control de confianza y la conducta de quienes tienen la encomienda de salvaguardar a la ciudadanía.
Informes preliminares detallan que durante la tarde del martes ambos fueron vistos ingiriendo bebidas alcohólicas en una cantina local antes de trasladarse a su vivienda. Ya durante la noche, una confrontación verbal subió de intensidad hasta que Elizalde presuntamente accionó un arma de fuego contra Raymundo, provocándole heridas mortales en el sitio.

Posteriormente, el agresor trasladó a la víctima en un intento tardío de auxilio hacia el Hospital Básico Comunitario de Aquismón. No obstante, el equipo médico certificó que el agente arribó sin signos vitales, por lo que dieron aviso de inmediato a las instancias ministeriales correspondientes.
Pese al reporte del personal hospitalario, los mecanismos de reacción y contención policial no funcionaron a tiempo. Elizalde abandonó las instalaciones médicas antes del arribo de los cuerpos de seguridad y de los peritos de la Fiscalía General del Estado. El elemento estatal permanece prófugo, consumando un episodio donde la violencia y la evasión de la justicia provinieron de las mismas filas de la corporación responsable de combatirlas.





