En Tanlajás la advertencia fue directa: resguardarse en casa al caer la noche y evitar carreteras y caminos para proteger la integridad física. El gobierno municipal emitió una alerta que raya en el toque de queda voluntario, reflejo de una realidad que los habitantes de la Huasteca padecen a diario. Sin embargo, para la Secretaría General de Gobierno de San Luis Potosí, la zozobra comunitaria no es más que una exageración provocada por trasnochadores en estado de ebriedad.
El secretario general de Gobierno, J. Guadalupe Torres Sánchez, desestimó la alerta preventiva emitida por el Ayuntamiento de Tanlajás y calificó la medida de «irresponsable». Lejos de asumir la gravedad institucional que implica que una autoridad local exhorte formalmente a su población a no circular por las vías públicas de noche, el funcionario estatal optó por desviar la atención y trivializar las condiciones de inseguridad que imperan en la región.
De acuerdo con Torres Sánchez, las indagatorias del Estado concluyeron que la administración municipal fundamentó su advertencia únicamente en la presencia de personas alcoholizadas en las calles durante las madrugadas. Al reducir un llamado preventivo a un problema de consumo de alcohol, el encargado de la política interna estatal evade la discusión de fondo sobre la vigilancia en los caminos, el control de las carreteras y la vulnerabilidad en la que operan los municipios de la entidad.






